El asma y las vacunas

Updated: September 27, 2011

La prevalencia de asma en la niñez ha incrementado en las últimas dos décadas en los Estados Unidos. Algunos han sugerido que este incremento puede ser debido a las vacunas, sin embargo, estudios recientes no apoyan esta hipótesis.

La prevalencia de asma en la niñez ha incrementado en las últimas dos décadas en muchos países, incluyendo los Estados Unidos.1.  De acuerdo a las estadísticas del 2002 de la Asociación Americana del Pulmón, más de 20 millones de americanos tuvieron asma, de los cuales 6.1 fueron niños.2

El asma es una enfermedad crónica caracterizada por episodios repetitivos de resoplidos, jadeo, presión en el pecho y tos.  Aunque no hay cura para el asma, puede ser controlada.

Las causas del asma son desconocidas pero si una persona tiene un padre con asma, él o ella tienen de 3 a 6 veces más probabilidad de desarrollar asma que una persona que no tiene un padre con asma. 3   Los niños con asma pueden responder diferentemente a las infecciones y a las exposiciones ambientales como el fumar y el moho que los niños que no tienen asma.  Estos factores sugieren que el asma puede ser un desorden inmune influenciado por genética.

Algunos han sugerido que el incremento en la incidencia del asma puede ser debido a las vacunas, primeramente la de tos ferina.  Algunos han tenido hipótesis que las vacunas podrían cambiar el balance de inmunidad hacia las respuestas alérgicas directamente (cuando es causado por la respuesta inmune a la vacuna) o indirectamente (cuando altera el balance de la respuesta inmune a las infecciones de la infancia).

El primer estudio que sugiere una asociación posible entre la vacunación y el asma fue realizado en niños nacidos en 1977 en Christchurch, Nueva Zelanda.4   En este estudio no se encontró evidencia de asma durante los 5 a 10 años de seguimiento entre los 23 niños que no recibieron la vacuna contra la tos ferina o la oral contra la polio, mientras que el asma se desarrolló en más del 20% de los 1.184 niños que fueron vacunados.  Sin embargo, el número pequeño de niños que no fueron vacunados no estableció una correlación entre el asma y las vacunas.

Un estudio de 1.934 pacientes en seguimiento desde el nacimiento hasta los 12 años en una práctica médica general en el Reino Unido encontró que los niños que a los niños que se les administró una vacuna vieja contra la tos ferina (la vacuna con la célula completa) tenían 40% más probabilidad de desarrollar asma que los niños que no fueron vacunados. 5   Un mecanismo indirecto por el cual las vacunas puedan afectar la tendencia de desarrollar alergias, incluyendo de pronto el asma, podría ser el prevenir las infecciones en la niñez, causando imbalances en las respuestas inmunes más tarde en la vida.  Por ejemplo, se cree que la “whooping” tos incrementa la ocurrencia de alergia y asma, y existe la teoría que la vacuna de la DTP puede tener efectos similares.

Sin embargo, datos más recientes, no apoyan la teoría de que vacunas específicas o el número de vacunas administradas conduzcan a un incremento en el riesgo de asma en los niños.

Por ejemplo, un estudio grande con 167.240 niños de 4 organizaciones grandes de mantenimiento de la salud en Washington, Oregón y California, no encontró incremento en el riesgo de desarrollar asma en la niñez asociado con las vacunas de difteria, tétano, tos ferina, varicela, sarampión, viruela o polio.6

En otro estudio grande, los investigadores examinaron si las inmunizaciones recibidas antes de los 18 meses de edad fueron relacionadas con casos de asma luego en la niñez. 7   Los investigadores encontraron que el asma no estaba asociada con las vacunas o el número de vacunaciones recibidas. 

Las vacunas son muy importantes para los niños con asma.  Un análisis de la Asociación Americana del Pulmón muestra que muchas hospitalizaciones debidas al asma pudieron ser prevenidas con la vacunación contra la influenza, la cual ha demostrado ser segura para niños y adultos con asma.8

Adicionalmente, se espera que las vacunas en el futuro contra otras infecciones respiratorias puede reducir la incidencia de jadeo y asma en la niñez, ya que las infecciones severas en los bebés causados por algunos de estos agentes están asociadas con el jadeo en la infancia y el asma más tarde en la niñez.

Referencias

  • 1. CDC (2002). Surveillance for Asthma – United States, 1980—1999. MMWR March 29, 2002 / 51(SS01);1-13.
  • 2. American Lung Association (2004). Trends in Asthma Morbidity and Mortality 2004.
  • 3. CDC (2004). Basic Facts about Asthma.
  • 4. Kemp T, Pearce N, Fitzharris P, et al (1997). Is infant immunization a risk factor for childhood asthma or allergy? Epidemiology 8:678-80.
  • 5. Farooqi IS, Hopkin JM (1998). Early childhood infection and atopic disorder. Thorax 53: 927-32.
  • 6. DeStefano F, Gu D, Kramarz P, Truman BI, et al (2002). Childhood vaccinations and risk of asthma. Pediatric Infectious Disease Journal 21(6):498-504
  • 7. Maher JE, Mullooly JP, Drew L, and DeStefano F (2004).Infant vaccinations and childhood asthma among full-term infants. Pharmacoepidemiology and Drug Safety 13(1):1-9
  • 8. American Lung Association Press release (2003). Lung Association’s New “Stick with the Flu Shot” Campaign Targets People With Asthma, Lung Disease and the Elderly.